El Legado Patrimonial de Garachico

CLAUSTRO DEL EX CONVENTO DE SAN FRANCISCO
El rico patrimonio histórico-artístico heredado del pasado y el especial cuidado que se ha tenido en su conservación, le valieron a Garachico, como se ha indicado, la concesión en 1980 de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. El respeto a ese legado ha hecho que el Garachico de hoy, sobre todo su casco antiguo, sea una valiosa muestra del arte en Canarias, particularmente del urbanismo y de la arquitectura tradicional del Archipiélago.
Pasear por sus tranquilas calles supone para el visitante, ciertamente, un ejercicio gratificante que le permitirá recrearse en el acervo cultural isleño. Se disfrutará entrando en sus iglesias y conventos y admirando los tesoros artísticos que conservan, contemplando las magníficas muestras de vivienda canaria (casonas nobles o edificaciones populares), descansando en sus acogedoras plazas con cuidados jardines y en sus románticos rincones o, simplemente, observando el trajín de la vida cotidiana de su gente.
La trama urbana de la capital municipal, declarada en febrero de 1994 por el Gobierno de Canarias Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, está formada por tres zonas bien diferenciadas. La más antigua, definida entre los siglos XVI y XVIII, va desde la ermita de San Roque hasta el límite formado por el castillo de San Miguel y la Puerta de Tierra.
A partir de aquí y hacia el oeste, en dirección al actual muelle, está la zona edificada sobre las coladas del volcán de 1706 que sepultaron buena parte del antiguo puerto. La zona más moderna se encuentra hacia el este, formada fundamentalmente por el denominado barrio de San José, conocido popularmente por El Volcán (área también afectada por la erupción de 1706) cuyo desarrollo urbano comienza a hacerse patente a principios del siglo XX, encontrándose todavía en expansión hacia los terrenos que abarca la antigua hacienda de El Lamero.

ESCULTURA, PINTURA Y ORFEBRERÍA
La riqueza arquitectónica de Garachico se complementa con la existencia de importantes manifestaciones de escultura y pintura, fundamentalmente de carácter religioso. No en vano Garachico fue sede en el siglo XVII del célebre taller escultórico instalado por el sevillano Martín de Andújar, discípulo aventajado de Martínez Montañés, que crearía escuela en el panorama artístico insular con creadores de la talla de Francisco Alonso de la Raya o Blas García Ravelo.
Ermitas, iglesias y conventos atesoran magníficos ejemplos de este tipo de obras de arte. Al respecto el interior de la iglesia parroquial de Santa Ana se nos muestra como un auténtico museo de arte sacro. Aquí destaca el tabernáculo del altar mayor que, fabricado bajo esquemas clasicistas a finales del siglo XVIII, fue colocado en el templo en 1802. En este tabernáculo, atribuido a José de Bethencourt y Castro, se hallan tres valiosas tallas. El Crucificado (s. XVII) es obra del imaginero sevillano Martín de Andújar. Las imágenes de Santa Ana y San Joaquín (1798) salieron de la mano del afamado escultor de Gran Canaria José Luján Pérez (1756-1815). La obra pictórica que decora el templo es de gran calidad.
Las pinturas que se hallan rematando el retablo del Señor de la Columna han sido atribuidas, por algunos especialistas, a Francisco Meneses Osorio, ayudante y colaborador de Murillo (1617-1682). En la iglesia de Santa Ana también se encuentra otra pieza interesante del arte sacro garachiquense. Se trata de la pila bautismal de mármol (s. XVII), donada por Pedro de Ponte y Llarena (conde del Palmar). Detrás del tabernáculo de la capilla mayor se halla la excelente sillería del coro, cuya parte más antigua fue realizada en el siglo XVIII en buena madera isleña. La orfebrería parroquial ofrece igualmente buenos objetos en materiales preciosos. La mayoría son trabajos del siglo XVIII.
Sobresalen las andas de badalquino de la Virgen del Rosario y las del Corpus, la custodia de tembladeras (barroco isleño) y varios cálices, entre los que destaca uno de oro de estilo rococó. Este patrimonio se enriquece con valiosos ornamentos pertenecientes al vestuario litúrgico parroquial, como el terno dominico (s. XVIII) bordado en hilo de oro. Muchas de estas piezas forman parte del Museo de Arte Sacro de la propia iglesia.
Muestra del arte americano en Canarias es el Cristo de la Misericordia, elaborado en pasta de maíz, según la técnica de los indios tarascos de Michoacán en México (s. XVI).
En la iglesia del convento de las concepcionistas franciscanas destaca el retablo mayor, obra del siglo XVIII y uno de los mejores exponentes del barroco canario. En él se encuentra la magnífica talla de la Inmaculada Concepción, que llegó a Garachico en 1819 procedente de Sevilla. De gran valor artístico, con características propias de la imaginería andaluza del siglo XVII, es la imagen de San Diego de Alcalá ubicada en el mismo retablo y atribuida a Martínez Montañés (1568-1648). En este convento se guarda también un valioso copón de plata, fechado en 1685

CASTILLO DE SAN MIGUEL
El único ejemplo de arquitectura militar es el Castillo de San Miguel, construido en el mismo lugar en el que se hallaba el primer fortín con que contó el antiguo puerto para su defensa. El rey Felipe II autorizó la nueva edificación, patrocinada por el regidor Fabián Viña, por real cédula de 25 de julio de 1575, comenzando las obras el mismo año. Este baluarte se vio también afectado por el incendio de 1697. La erupción de 1706, que supuso un duro golpe para la economía de Garachico, impidió la total restauración del castillo, cuya decadencia era ya palpable antes de mediar el siglo XVIII.
En su pétrea fachada destaca, sobre la puerta de entrada, los escudos heráldicos de la Corona española (imperial de Carlos I), de la isla de Tenerife y de las familias nobles vinculadas a la historia de la fortaleza.
A lo largo del siglo XIX continuó como sede de las fuerzas militares que prestaban servicio en Garachico. En 1876 desaparecerá definitivamente la compañía de artilleros milicianos de la villa y sólo se mantuvo, durante algunos años, una comandancia militar. En 1905 la Capitanía General de Canarias cede provisionalmente la fortaleza, para ser usada como depósito municipal, al Ayuntamiento que, en 1959, se hará con la propiedad de la misma. Una vez restaurado fue destinado a usos culturales. En 1999 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

ARQUITECTURA CIVIL
Cerca del castillo de San Miguel y junto a la popularmente conocida como plaza de Abajo se halla la denominada Puerta de Tierra, del siglo XVI, por donde entraban y salían las mercancías que se cargaban y descargaban en el antiguo puerto de Garachico. Este histórico vestigio del esplendor comercial de la villa comparte espacio con otra importante muestra de la historia de la economía insular: el lagar, del siglo XVII, procedente de la hacienda de San Juan Degollado.

ARQUITECTURA DOMÉSTICA
La arquitectura tradicional canaria tiene en Garachico, pueblo que aglutina características rurales y urbanas, numerosos y valiosos ejemplos. En lo que se refiere a arquitectura doméstica, las edificaciones más importantes pertenecen al siglo XVII.

CASA PALACIO DE LOS MARQUESES DE LA GOMERA
Entre ellas destaca, por la belleza y calidad de su fachada de cantería, la casa palacio de los marqueses de Adeje y condes de La Gomera, situada frente a la plaza de la Libertad y conocida popularmente como Casa de Piedra. Fue construida en la segunda mitad del siglo bajo la responsabilidad de un maestro cantero apellidado Báez Marichal, por encargo de Juan Bautista de Ponte (primer marqués de Adeje) cuya hija, Mariana de Ponte, heredará la casa.
Mariana de Ponte se había casado, en 1664, con Diego de Herrera Ayala (conde de La Gomera). La incorporación de este último título nobiliario a la familia y descendientes del primer propietario ha quedado reflejada en la denominación actual del inmueble. El mismo se vio afectado por las consecuencias de la erupción volcánica de 1706 y estuvo en ruinas durante mucho tiempo. Hoy sólo queda en pie el cuerpo principal de la edificación original.

CASA DEL MARQUÉS DE LA QUINTA ROJA
Cercana a la anterior, en la glorieta de San Francisco, se encuentra la casa del marqués de la Quinta Roja cuyos orígenes datan de finales del siglo XVI. Propiedad primero de la familia Monteverde, la casa fue reedificada por Cristóbal de Ponte y Llarena (primer marqués de la Quinta Roja) en el siglo XVII. Se libró del volcán de 1706, pero un incendio posterior destruirá buena parte del edificio. Nuevamente reconstruido sirvió, entre 1709 y 1749, de alojamiento provisional de la comunidad de religiosas concepcionistas franciscanas.
CASA DE LOS PONTE
La Casa de los Ponte, en la calle dedicada a uno de los más destacados miembros de la familia (Esteban de Ponte, alcalde de Garachico entre 1859 y 1884), es un edificio del siglo XVIII, construido sobre el solar que ocupaba la antigua casa familiar destruida por el fuego en el pavoroso incendio de 1697. Las casas de campo están representadas en Garachico por dos magníficas muestras: El Lamero y La Quinta Roja. Ambas son casas de dos plantas pertenecientes a familias acomodadas, de ahí que formen parte de grandes haciendas.
La distribución y el uso de sus dependencias están relacionados con su función eminentemente agropecuaria (bodegas, graneros, caballerizas, cuadras, etc.). No obstante, como residencia temporal de los señores propietarios, su construcción presenta también elementos cultos propios de las casonas urbanas.
Aparte de las descritas, Garachico posee otras antiguas casonas de los siglos XVIII y XIX que jalonan sus adoquinadas calles y que ponen de relieve, sobre todo a través de sus puertas y ventanas, los ricos trabajos de carpintería característicos del norte de Tenerife.
Importantes son también las muestras de arquitectura popular, reflejadas en las numerosas casas terreras (de un solo piso), con cubierta de teja o azotea, de sencillas fachadas blancas y puertas y ventanas de verde o marrón. En los últimos años muchas de estas casas han recuperado en sus fachadas colores tradicionales (ocres, rojizos, etc.), suprimidos en su día por la uniformidad del blanqueado.
 
IGLESIA DE SAN ANDRÉS APÓSTOL
Situada en La Caleta de Interián tiene su origen en la ermita fundada por Fabián Viña Negrón cuya construcción se inició a finales del siglo XVI. No estuvo totalmente terminada hasta 1623. En 1780 fue restaurada y en 1900 se aumentó su tamaño. En 1927 su vieja espadaña se sustituyó por una torre de tres cuerpos que, posteriormente, a finales del siglo XX, sería reemplazada por la que posee actualmente. Actualmente está siendo restaurada. Este templo fue convertido en iglesia parroquial en 1963. En su interior destaca, por su factura artística, la imagen de San Andrés

EX CONVENTO DE SAN SEBASTIÁN
En la plaza de Santo Domingo, conocida también por plaza del Hospital, se encuentra el antiguo convento dominico de San Sebastián, convertido hoy en residencia de ancianos y su iglesia en Auditorio Municipal y Museo de Arte Contemporáneo. Fue fundado en 1601 por el capitán Nicoloso de Ponte y Cuevas, encontrándose prácticamente terminado en la primera mitad del siglo XVII. Por su situación se salvó del volcán de 1706 y hoy constituye una de las mejores muestras de la arquitectura religiosa isleña, con una hermosa fachada en la que destacan siete balcones cubiertos de tradición portuguesa. La portada de la iglesia es de estilo plateresco y se le atribuye al cantero Manuel Penedo.

IGLESIA DE SAN JUAN DEL REPARO
Templo del siglo XVII situado en el barrio del mismo nombre, en las medianías de Garachico, convertido en parroquia en 1930. Fue ampliado en el primer tercio del siglo XVIII. La torre actual data de 1964. En su interior destaca la techumbre de características mudéjares y el retablo mayor así como un valioso cuadro que representa a la Virgen de Guadalupe.

ERMITA DE SAN ROQUE
Al llegar al casco de Garachico nos encontramos con la Ermita de San Roque, construida por los vecinos a principios del siglo XVII, a raíz de la epidemia de peste que asola la población entre 1601 y 1606. Reedificada en la primera mitad del siglo XVIII fue restaurada nuevamente y ampliada en 1812. En este santuario, de especial relieve para la vida religiosa de Garachico, destaca la imagen del santo titular que los especialistas catalogan dentro del barroco andaluz del siglo XVII.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES
Está situada en el histórico barrio de Los Reyes su existencia se constata desde finales del siglo XVI. Se libró del volcán de 1706, hecho al que la devoción popular le dio carácter milagroso y terminó por envolver a este pequeño santuario en la leyenda.
 
IGLESIA DE SANTA ANA
Del conjunto de edificaciones religiosas existentes sobresale, por su porte y categoría artística, la iglesia matriz de Santa Ana, caracterizada por una esbelta torre que destaca sobre el conjunto urbano de la capital municipal.
Su construcción se inicia después de 1520, sobre un solar cedido por Cristóbal de Ponte, el fundador de Garachico, cuya esposa, Ana de Vergara, motivó la advocación titular del templo. La primera fábrica se prolongó a lo largo de los siglos XVI y XVII. En 1540 la obra estaba bastante avanzada y en 1578 el obispo Cristóbal Vela, con un nuevo plano trazado por el propio prelado, impulsa el proyecto.
En 1590, aunque el templo seguía siendo de una sola nave, se habían iniciado las obras de capillas, naves colaterales y otras dependencias, que se continuarán en la siguiente centuria al mismo tiempo que se iba dotando al templo de retablos, lámparas, órgano y demás mobiliario propio del culto católico de la época; todo ello promovido por las personas más notables de la localidad (Juan de Regla, Fabián Viña, Bartolomé de Ponte…).
Uno de los elementos arquitectónicos más destacados es la portada principal, comenzada por el maestro cantero Bartolomé Díaz y finalizada por Manuel Penedo. Esta doble autoría, a caballo entre los siglos XVI y XVII, dio lugar a la mezcla de elementos platerescos y renacentistas, apareciendo incluso elementos tardo-góticos como las dos ménsulas que aparecen en los fustes vaciados de las dos pilastras coronadas con capiteles de orden compuesto, verdaderos arcaísmos del estilo manuelino portugués.
La primitiva iglesia sufriría también las consecuencias del volcán de 1706. El edificio ardió en su práctica totalidad pero pudo conservar sus cimientos y muros exteriores. Las columnas y arquerías se tuvieron que construir de nuevo. Los trabajos de reconstrucción se desarrollarán entre 1714 y 1721, llevados a cabo por el alarife Andrés Hernández Salgado, que le imprimió un proporcionado y armonioso estilo renacentista en arcos y columnas, mientras los techos fueron elaborados con características mudéjares.
En cuanto a la torre, hay que señalar que su construcción fue ordenada en 1605 aunque la obra no se empezaría hasta 1615. Al comenzar el siglo XIX la torre seguía sin concluirse y a partir de 1826 los trabajos para finalizar la edificación cobran nuevo impulso aunque no se logran rematar hasta principios del siglo XX.
IMÁGENES: Cristo de la Misericordia de pasta de maíz. México 1578. Crucificado (Martín de Andujar). Siglo XVII Crucifijo de marfil. Filipinas. Siglo XVIII. Santa Ana y San Joaquín, de Luján Pérez..1798
PILA BAUTISMAL DE MÁRMOL. ITALIA.
Siglo XVII. Pinturas del siglo XVII y XVIII RETABLOS: Nuestra Señora del Carmen. Barroco. 1685-1725 Nuestra Señora del Rosario. Manierista, de Juan González de Puga. 1636.
TABERNÁCULO NEOCLÁSICO,
De José Bethencourt y Castro. 1814.

IGLESIA DE SAN PEDRO DE DAUTE
Construida en el lugar considerado como el núcleo fundacional de Garachico. Sus orígenes datan de finales del siglo XV y su aspecto actual, resultado de una desafortunada transformación en la segunda mitad del siglo XX, poco tiene que ver con el primitivo templo. En su interior destacan las imágenes de Nuestra Señora de la Concepción (escuela andaluza) y de San Pedro Apóstol, esta última de factura isleña y ambas del siglo XV.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ BRÉU
PROFESOR MERCANTIL

Fuente: www.garachico.es

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