Garachico, para disfrutarlo

Vista de la Villa y Puerto de Garachico

Muchas veces, el isleño suele pecar de “remolón” si es que va a enfrentarse a sus propios “finisterres”, tanto del Sur como del Norte de Tenerife, y deja siempre para “mejor ocasión” esas escapadas tan balsámicas para el ánimo baqueteado por las prisas cotidianas. No hay afán ahora de “ombliguismo capitalino”, pero el ejemplo de una salida desde Santa Cruz rumbo a la Isla Baja se puede antojar, de antemano, como una empresa para desistir y así decidir recalar en destinos, digamos, más a mano.

¡Pues nada de eso! Desde la capital -o cualquier punto de la Isla-, el transporte público o nuestro vehículo a velocidad atemperada y en buena compañía propicia en un paseo sin prisas el redescubrimiento de Garachico, donde espera la atmósfera especial de este enclave impregnado de historia, trazados urbanos y edificaciones antiguas con sabor, parajes naturales soberbios y variantes gastronómicas que en los últimos años han evolucionado al alza.

Una vez que tomamos nuestro respiro en el corazón del pueblo costero, al paseante se le presentan alternativas que muy bien puede hilvanar a su gusto para disfrutar de una incursión diferente. Cierto es que cuando se empieza a conocer y explorar con más complicidad esta Villa y Puerto, más se enamora uno también de esa trama urbana, declarada en febrero de 1994 por el Gobierno de Canarias Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

El enclave más antiguo, definido por edificaciones construidas entre los siglos XVI y XVIII, va desde la ermita de San Roque hasta el límite formado por el castillo de San Miguel y la Puerta de Tierra.

El visitante puede ahora internarse entre el viario empedrado, eso sí, alzando de cuando en cuando la vista para no perder detalle de los estilos en las fachadas de los inmuebles que guardan estelas de acontecimientos lejanos; o, ahora, dirigirse al paseo del litoral, ante esa línea nítida del horizonte y el ambiente marino salpicado de “monumentos volcánicos”.

En esa caminata, se puede recalar en los establecimientos de restauración para reponer la fatiga con una cerveza helada o los vinos de la comarca, además del aperitivo en el que resaltan bocados de los frutos del mar capturados por los pescadores locales.

Existe una actividad que desarrolla Sonia Francisco, trabajadora del hotel La Quinta Roja, que es interesante: rutas teatralizadas, con un grupo de actores, la mayoría de Garachico, que representan la historia del municipio en diferentes puntos importantes, como el Castillo de San Miguel, de donde salen los milicianos. Mientras Sonia da retazos sobre la historia, se van escenificando esos pasajes históricos.

Toca vivir el atardecer tras un agasajador descanso en los hoteles rurales de encanto situados en el casco.

FRANCISCO BELÍN

Fuente

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