Absolutamente precioso

Laly Carayón y su esposo remozaron, con no pocas fatigas, la casona del siglo XVII enclavada en el casco histórico de Garachico. El hotel San Roque presume de exclusividad en la línea Relais & Chateaux.

Vista del Hotel San Roque
Vista del Hotel San Roque

El título que encabeza este trabajo periodístico no está puesto porque sí. Surge espontáneo desde las sensaciones -y emociones- que desatan los espacios arquitectónicos, la atmósfera, los rincones y los guiños artísticos que estratégicamente hacen de este espacio garachiquense un aparte en la oferta alojativa de esta Isla bien pertrechada en estos menesteres.

Si la emblemática Guía Relais & Chateaux, creada en Francia en 1954, encierra en sus páginas esas perlas de restaurantes y hoteles exclusivos y sin parangón en el compromiso de hacer vivir a sus huéspedes momentos de armonía excepcional, este hotel San Roque cumple con todos los requisitos para formar parte de este club selecto con tan exigentes estándares de calidad.

Junto a Laly Carayón, propietaria del establecimiento hotelero situado junto al antiguo convento de San Francisco, el recorrido por las estancias hace nítida la secuencia de tantos procesos y fatigas que fueron necesarios para remozar esta imponente casa señorial de finales del siglo XVII, construida por un descendiente del genovés Cristóbal de Ponte, fundador de Garachico.

En aquella época, su torre fue vigía permanente de un puerto próspero y bullicioso.

Junto a su marido, Laly Carayón narra las quimeras que ni podrá imaginar el lector en los arreglos de un vestigio arquitectónico de notable relevancia y, por supuesto, la extraordinaria inversión económica y de esfuerzo humano para modelar lo que es hoy esta volumetría, exterior e interior, que sobrecoge en su serenidad, en su gusto por el detalle, en sus rincones para el refugio espiritual y en una gastronomía de la que se encarga el laureado chef de origen danés Danny Nielsen.

Sí, una preciosidad absoluta en los compartimentos para compartir y en cada una de las 20 habitaciones (8 dobles, 8 dúplex, 2 júnior suites y 2 suites). Al margen de su impresionante patrimonio artístico en cuadros y esculturas, la faceta de la escapada y el ocio está más que implantada para el visitante con la terraza central, las salas de descanso y la zona de la piscina, en la que el que se aloja como el visitante a la Villa y Puerto pueden admirar -ese es el verbo exacto- la sapiencia del chef y sus propuestas marcadas por el gusto y la finura, entre ellas su ya afamado tartar de arenque.

Laly Carayón y su esposo consiguieron su sueño. Nosotros, los demás, podemos disfrutarlo.

Fuente

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