Sanidad defiende las restricciones de agua y pide más esfuerzo contra el flúor

Aclara a los ayuntamientos incrédulos que no hay contradicciones en los análisis y que avisó de las limitaciones en el consumo a los 14 municipios afectados en Tenerife

26lo19afot1 La postura de Salud Pública, dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno canario, es firme a la hora de defender la exactitud de los índices de flúor en el agua publicados en su informe del pasado 4 de junio. El documento, según la institución, refleja la falta de medidas correctoras a aplicar por los 14 ayuntamientos afectados y por el Cabildo de Tenerife, ya que se trata de un problema histórico que aún no ha sido subsanado.

El ente del Ejecutivo no da ningún margen de error a su estudio, pero siete de los 14 consistorios denuncian que la información divulgada a nivel regional es errónea. De hecho, aseguran que los parámetros de fluoruro han descendido y que las restricciones en el consumo no son tan severas.

Mientras Salud Pública es tajante al decir que las zonas de los municipios que sufren esta situación son las correctas, el Cabildo ya se ha posicionado a favor de las corporaciones locales y asevera que los resultados de las analíticas de flúor a cargo de los municipios, que luego son publicadas en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (Sinac), no se corresponden con los que ha difundido Sanidad en su web.

Sea como sea, las tres administraciones se reunirán la próxima semana para debatir este problema, que se da principalmente en Tenerife y, en particular, en 12 municipios del Norte (El Sauzal, El Tanque, Icod de los Vinos, La Guancha, La Matanza, La Victoria, Los Silos, San Juan de la Rambla, Tacoronte, Buenavista y Garachico) y dos del Área Metropolitana (San Cristóbal de La Laguna y Tegueste). Los territorios más afectados, en los que no se recomienda consumir agua a toda la población, son El Tanque, Los Silos e Icod de los Vinos, seguidos de Buenavista y Garachico. En el resto, las advertencias van dirigidas para los menores de ocho años.

Aunque el Cabildo y los ayuntamientos han llevado a cabo medidas para intentar estabilizar los parámetros de fluoruro, no lo han conseguido. Las actuaciones, por tanto, no han sido suficientes, según advierte el director general de Salud Pública, José Díaz-Flores, que también alude a las consecuencias de la crisis económica.

Lo mismo opina Macrina Martín, técnico de Sanidad Ambiental, servicio que forma parte de Salud Pública y que se encarga precisamente de recabar las muestras de agua. Según ella, las acciones aplicadas por los consistorios y la institución tinerfeña no han resuelto la escasa calidad del agua de la Isla. Hace hincapié en que la función de Salud Pública es informar, mientras que la de las administraciones insular y municipales es ejecutar los trabajos pertinentes para acabar con esta problemática.

Detalla que los gestores del suministro (los ayuntamientos o empresas que prestan el servicio) deben hacer sus analíticas para luego ser recogidas por el Sinac. Paralelamente, los inspectores de Sanidad también estudian el estado del abasto y elevan las actas a los consistorios. Estas evaluaciones, según explica, se hacen como mínimo de forma semestral, ya que la asiduidad depende del parámetro de flúor registrado en cada zona.

Por este motivo, Macrina Martín no entiende la postura de las corporaciones locales e insular, porque asegura que “en todo momento tienen constancia de los resultados que se obtienen de esos estudios”. “No hay datos ni en el Sinac ni en Salud Pública que digan que los valores de flúor son contradictorios”, defiende la técnica, que aprovecha la ocasión para animar a los consistorios “a poner sobre la mesa los datos que ellos consideran correctos”.

El problema, según indica, es que para levantar las restricciones en el consumo de agua es necesario estudiar durante un periodo prolongado las muestras recogidas, ya que no basta con obtener parámetros favorables en periodos cortos de tiempo.

Los índices de flúor por debajo de 1,5 miligramos por litro deben ser continuados en el tiempo. Las recomendaciones sobre no beber agua del grifo y no cocinar con ella dependen de la edad de los afectados. Si las concentraciones se encuentran entre el 1,5 y 4 miligramos por litros, la restricciones afectarán a los niños menores de ocho años. Cuando se supera el nivel máximo, el aviso irá dirigido a todos los habitantes.

La ingesta desmesurada de esta sustancia puede ocasionar fluorosis dental crónica, una enfermedad que se desarrolla antes de los ocho años. Se caracteriza por una excesiva mineralización del esmalte que se manifiesta desde pequeñas manchas blancas que cubren una mínima superficie del diente hasta la tinción marrón negruzca y la formación de poros que dan al diente un aspecto de deterioro.

A los mayores también puede afectar cuando el flúor supera los 4 miligramos por litro y se consume de forma excesiva, dando lugar a una patología ósea que en casos avanzados provoca dolor en huesos y articulaciones.

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