Ejemplo de respeto y honradez

Lorenzo Dorta, exalcalde de Garachico y exconsejero del Cabildo, recibe hoy el título de Hijo Ilustre de Tenerife por sus 40 años de trayectoria política

Lorenzo Dorta, exalcalde de Garachico y exconconsejero del Cabildo de Tenerife, en el Salón Noble de la institución insular. José Luis González

Lorenzo Dorta, exalcalde de Garachico y exconconsejero del Cabildo de Tenerife, en el Salón Noble de la institución insular. José Luis González

Tomarse un café con Lorenzo Dorta supone verlo saludar a todo el que se le acerca. Y no son pocos. Al hecho de que es muy conocido se une que es una persona extremadamente sociable y no duda ni un segundo en entablar conversación con todo el que le ofrece una muestra de cariño. Siente que debe corresponder y siempre ha sido así. Por tanto, si se quiere charlar con él, hay que hacerlo a solas.

Maestro de profesión, su faceta como político la ha afrontado en todo momento como un servicio a los demás. Esta tarde recibirá el título de Hijo Ilustre de Tenerife, nombramiento que le concede el Cabildo por su larga trayectoria. Dorta ha sido el consejero que más años, un total de 36, ha permanecido en la corporación insular. Además, comenzó su carrera política como alcalde el municipio de Garachico –en 1969, antes de la llegada de la democracia–. Durante años compaginó el cargo de alcalde con sus funciones como consejero insular.
En total, han sido más de 40 años en activo, con funciones también en el Gobierno de Canarias. Ahora, después de jubilado, preside el Consorcio Daute-Isla Baja y lo hace sin cobrar, de lo más encantado. “Los colores nunca me han importado y fui elegido por alcaldes de todos los partidos. Es un orgullo”, asegura.

Lorenzo Dorta tiene claro que este último cargo es el que mejor le ha venido. Después de luchar durante más de dos años contra un cáncer ya superado, permanecer en activo es lo que más le ha ayudado a sobrellevar la enfermedad. Aunque tiene que tomarse un tratamiento de por vida, sigue siendo tan optimista como siempre.

Presume de ser honrado, un valor que en su opinión nunca debe perder de vista un político, pero tampoco cualquier otro ciudadano. Lejos de pensar en el dinero y en la herencia que va a dejar a su familia, se conforma con que a sus hijos les quede una buena imagen suya, como el trabajador entregado que siempre ha sido. “Hay que poder mirarse en el espejo y hacerlo sin ningún tipo de miedo porque las cosas se han hecho de forma honrada”, concreta. Le aterra la percepción que tiene hoy la sociedad de la clase política y, aunque ninguno de sus cuatro hijos ha seguido sus pasos –cosa que entiende porque “nunca estaba en casa”– al menos presume de que todos acudan a votar en las urnas cuando toca hacerlo.

Y si de ellos está orgulloso, más lo está de su mujer. Bienvenida Paniagua, a quien conoció en Fuerteventura cuando hizo el servicio militar. Ella ha sido y será para siempre el pilar fundamental de su vida. “No he estado con mis hijos ni con ella tanto como debiera, ella se encargó de hacer todo el trabajo duro y eso siempre tendré que agradecérselo”, asume emocionado. “Hubo años en los que entraba en el Ayuntamiento de Garachico a las ocho de la mañana y salía del Cabildo pasadas las diez de la noche. Ni me veían”, recuerda.

Ahora tiene claro que ha llegado el momento de disfrutar de su familia, incluidos sus tres nietos. Sin embargo, por su forma de ser y afrontar el día a día, se niega a parar de golpe toda su actividad. De ahí que acoja con agrado su cargo en el Consorcio Daute-Isla Baja. “Yo soy una persona activa, de cuerpo y mente”, aclara presumiendo de buena memoria y estado físico.

Lo que nadie podrá prohibirle nunca, “y hasta que las fuerzas aguanten”, será pasar los fines de semana en su casa de La Montañeta, su lugar preferido en el mundo. Justo esta vivienda fue la que el mismo Lorenzo Dorta defendió del fuego en el incendio del verano de 2007 que arrasó esta parte de la Isla. “Fue muy duro perderla por completo, con los ahorros de una vida entera invertidos ahí, pero ya está totalmente arreglada”, confirma. Hasta La Montañeta llega con su coche, el mismo que tiene desde hace 22 años. Afirma que nunca le ha gustado utilizar los coches oficiales. “Siempre me sentí cómodo conduciendo mi propio coche”, remarca. En él se han subido todos sus hijos. “Es un coche grande, que me sirve para cargar cuanto quiero”, resalta.

Recuerdos

Si tuviera que quedarse con el mejor recuerdo, como buen político, deja claro que sería cualquier momento en el que compartió experiencias con los vecinos. Disfrutó de su labor como político local, al pie del cañón, cerca de la calle y lejos de los despachos. De hecho, no duda en afirmar que, aunque satisfactoria, la peor parte de toda su etapa fue cuando se encargaba de la Dirección General de Educación del Gobierno de Canarias. “Fueron dos años muy duros porque había mucho trabajo por hacer, pero sin duda también muy gratificantes”, confirma. De hecho, en este ciclo se encargó de poner en marcha la escuela en la Isla de La Graciosa, entre otros muchos méritos.
Además de su familia, le llena de orgullo el equipo de trabajo con el que ha contado siempre. Conserva amistades con muchos funcionarios con quienes a lo largo de más de cuatro décadas ha compartido horas y horas. “Al final, si no es por ellos, el trabajo de los políticos no podría materializarse”, matiza.

Aunque ejerció como consejero del Cabildo de Tenerife junto a cinco presidentes diferentes, de los que guarda un buen recuerdo, quizás el que más le marcó en toda su trayectoria fue Adán Martín. “Lo admiro mucho, porque trabajaba y sobre todo dejaba trabajar”, explica. “Tuve una gran amistad con él”, recuerda. También tiene grandes amigos entre el resto de compañeros y cree que es porque, para él, “lo más importante es el respeto”.

Por ese mismo decoro considera que no es bueno posicionarse a la hora de preferir públicamente a los próximos candidatos a las elecciones. “Quien esté lo hará bien, sobre todo si tiene ganas de trabajar”, declara. No le gustan las mociones de censura y piensa que la situación que se está viviendo en los últimos meses en las Islas “no puede ser buena para los ciudadanos”. Desde su punto de vista, el votante elige y por acuerdos posteriores entre partidos “no se puede quitar a uno para poner a otro que no ha salido”

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