Garachico: mis recuerdos del Colegio San Isidoro. Por Carlos Acosta García.

Alumnos del centro en 1958. Tres de ellos son médicos en la actualidad. Foto cedida de D. Carlos Acosta a http://www.eldiariodetenerife.com/

Alumnos del centro en 1958. Tres de ellos son médicos en la actualidad. Foto cedida de D. Carlos Acosta a http://www.eldiariodetenerife.com/

En 1947 tuve la suerte de finalizar mis estudios de bachillerato; los cursé, en principio, en un colegio privado de Santa Cruz, y los finalicé en el Instituto de Canarias, en La Laguna, bajo la dirección de don Agustín Cabrera y don Leoncio Afonso, cada uno en su momento. Mi íntima satisfacción personal no podía impedir cierto desasosiego porque varios jóvenes de mi pueblo no podían acceder a los estudios de enseñanza media. Garachico no contaba con un centro que ayudara a resolver un problema tan acuciante y la capital estaba muy lejos. Fue entonces cuando un grupo de amigos (José María Velázquez, Nano Afonso, José Luis Baute y quien estas líneas escribe) insistimos ante el alcalde de entonces, don Teodoro Velázquez, para que nos facilitara su apoyo y, sobre todo, su ayuda, para ver el modo de resolver positivamente el más acuciante problema que tenía entonces la juventud del pueblo.

Vivíamos la difícil posguerra y el ayuntamiento estaba con deudas inaplazables. Nuestra pretensión parecía un atrevimiento juvenil porque bastantes problemas tenía el cuerpo consistorial garachiquense con resolver los que diariamente se le planteaban para facilitar comida, de este modo o del otro, a quienes estaban más necesitados. Y, sin embargo, tanto va el cántaro a la fuente… José María, además de concejal de Cultura, era sobrino del alcalde: su influencia se hizo notar. Y don Teodoro, después de muchos intentos, iniciativas, pareceres y luchas, no solo nos cedió un edificio de propiedad municipal, sino que nos compró mapas, pizarras, sillas, pupitres, mesas… En fin, todo lo que se precisaba para comenzar la ansiada tarea.

Nano y José Luis, por un lado, y yo, por otro, teníamos sendas academias  en el pueblo con carácter privado. Un día decidimos, sin problemas, unificar fuerzas y pronto, en solo unos meses, tenía el nuevo centro educativo más de cien alumnos.

Se inauguró el colegio el día 24 de enero de 1958, varios años después de que yo finalizara, como ya indiqué, mis estudios de enseñanza secundaria. Todo ese tiempo habíamos estado mis compañeros y yo empeñados en desarrollar nuestro trabajo en esas academias privadas de que les hablé. El día de la inauguración del nuevo centro educativo fue una fecha inolvidable. Creo que fue una fiesta un tanto pomposa porque hubo discursos, recital de poemas, lecturas de nuestro pasado histórico, fragmentos musicales, representación teatrales… En fin, un fiestón. Se contó, en tal espacio cultural, con la presencia de varios profesores del instituto santacrucero, dirigido entonces por don Basilio Francés,  quien pronunció un brillante discurso, muy académico y muy sentido, con el que contestaba, además, a las palabras de presentación de José María Velázquez. Varios alumnos fueron actores, recitadores, músicos y actores teatrales. Debo añadir al nombre de don Basilio Francés, los de los señores García Fresca, don Gregorio Hernáez, don Eobaldo Hernández… Se comprometieron entonces a volver a Garachico en junio para  verificar los exámenes correspondientes al curso escolar. Se designó ese día director del centro a don Pablo Hernández Quesada, párroco de Santa Ana. Y como profesores se unieron a nosotros, don Julio Rosquet, don Jerónimo Hernández, don Carlos González, don Alfonso Yanes, don Brandón Díaz, doña Candelaria Delgado, doña Orencia  Afonso…

El colegio mantuvo firme una excelente trayectoria. Algunos alumnos (Esteban Hernández, Agustín G. Velázquez…) se unieron luego al cuadro de profesores, como señal de que las cosas se habían desarrollado con éxito. Otros alumnos fueron después médicos, aparejadores, maestros de primaria,  profesores, delineantes…

Cada año se celebraba la fiesta de fin de curso con nuevos recitales, exposiciones y  conferencias variadas. Al hablar de los actos culturales hemos de hacer mención de algunos de los intervinientes, entre los que recuerdo a los señoresWesterdahl, Escobar, Jesús Ortiz, Tino Ferry, Eliseo Izquierdo, José Félix Navarro, secretario del Ateneo de Sevilla… En cuanto a los autores teatrales cuyas obras se representaron, podemos citar a Carlos Arniches, Linares Rivas, los Quintero, Alfonso Paso, además de los tinerfeños Juan Pérez Delgado (Nijota) y Manuel Montero (Montero el del Sobradillo).

Pero dura poco la alegría en la casa del pobre. Unos años después, la ciudad de Icod inauguró oficialmente su Instituto de Enseñanza Media, con lo que el colegio garachiquense  fue perdiendo alumnos (la enseñanza oficial es la enseñanza oficial) y todo se quedó en recuerdo. El recuerdo que yo les he ofrecido ahora de un modo un tanto deslavazado porque la memoria no siempre me resulta fiel.

El edificio del antiguo colegio es hoy Casa de la Música. O sea, que sigue teniendo un contenido cultural, de lo que sinceramente me alegro.

Pero sigo echando mucho de menos a mi querido Colegio San Isidoro.

Garachico: mis recuerdos del Colegio San Isidoro

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