El primer escudo heráldico de la Villa

Carlos Acosta García | Foto cedida por: Francisco Gutierrez
Carlos Acosta García | Foto cedida por: Francisco Gutierrez

No sabemos –al menos yo la desconozco– la fecha en que le fue concedido a Garachico el primer escudo heráldico que correspondía a la Villa y Puerto. (Quiero decir al puerto porque todavía no teníamos el título de Villa). Sí es conocida, en cambio, la que utilizó el Cuerpo Consistorial para solicitarlo oficialmente. Fue el 20 de enero de l832. Solicitaba el pueblo, además, que le fueran rebajados los impuestos por la concesión del título de Villa, señal de que tal título no había llegado. Como las arcas municipales estaban más que vacías no se pudo utilizar el título; y quiero pensar que la petición para tener escudo propio debió llevar el mismo camino. He visto en el archivo local que el escrito con la doble petición está firmado por don Antonio Martínez Ocampo, don Felipe Adán y León, don Manuel Quintero, don Diego Espinosa y Román y el escribano público, don Miguel Reyes.

Los elementos que habría de contener el escudo solicitado: eran el  Roque, la efigie de San Roque, a quien se consideraba ya entonces como titular. (Se habrá querido decir  patrono o patrón). Habría también  un barco, una brújula y una rosa de los vientos como señal de su condición de puerto importante; dos perros, que significaban su fidelidad a la Corona, dos banderas rojas, que también hablaban de fidelidad al carácter nacional, y un castillo, donde tenían su sede las milicias de la comarca,  El escudo llevaría en su parte superior la corona ducal, como símbolo del sabor aristocrático del municipio.

En blanco y negro, el primitivo escudo.
En blanco y negro, el primitivo escudo.

Debo aclarar que el escudo está, en una copia al óleo, en el Ayuntamiento y como tal escudo titular se le tuvo siempre. Sin embargo, durante la alcaldía de Lorenzo Dorta y siguiendo el consejo del heraldista local, Pascual González  Regalado, se inició  la tarea de darle forma oficialmente correcta, porque todos los elementos que he citado figuraban en el llamado escudo un tanto arbitrariamente, cuando las leyes al respecto dicen que deben figurar en el interior del llamado escusón. Aparte, claro está, de que no podía obviarse un hecho tan importante como la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes, entregada personalmente al alcalde por S.M. el Rey don Juan Carlos I.

El Ayuntamiento solicitó al firmante de este artículo que  seleccionara una frase dedicada a Garachico para incluirla en el escudo. Opté por una que escribió en su día don Leoncio Rodríguez, “Glorioso en su adversidad”. Fueron respetados todos los elementos del escudo primitivo, salvo la imagen de San Roque, lo que produjo en su momento honda decepción. Pero al heraldista González Regalado aclaró la situación diciendo que tal imagen había sido sustituida por la concha de peregrino, lo que, en temas heráldicos, significaba identidad de los dos elementos citados. La aclaración fue publicada en la prensa insular con fecha 13 de enero de 1985. El vecindario dio como buena la aclaración y no hubo más problemas.

En color, el escudo actual de la Villa y Puerto.
En color, el escudo actual de la Villa y Puerto.

La Consejería de la Presidencia del Gobierno de Canarias aprobó los acuerdos tomados en el Ayuntamiento y lo hizo el día 17 de marzo de 1987 y se celebró un solemne acto en el Ayuntamiento con las intervenciones orales de Lorenzo Dorta, Pascual González Regalado, José Rodríguez Ramírez, sobrino de don Leoncio, y quien  esto escribe. Todo siguió normalmente hasta que, durante el mandato municipal de Juan Manuel de León Martín, se inició la tarea de incluir un  nuevo elemento porque, según su apreciación, no había la más mínima referencia a las localidades que componían las medianías. Se añadió, para resolver el asunto, una piña de pino y, para evitar aglomeración de elementos relativos al mar, se suprimió la rosa de los vientos, que figuraba con el barco y el ancla. Olvidaba recordar que también se añadió una imagen del volcán que sepultó a Garachico el 5 de mayo de 1706.

Aunque, la verdad sea dicha, parecían excesivos los detalles, el Ayuntamiento aprobó el nuevo escudo el 22 de febrero de 1988. Al  enviarlo al Gobierno, opinaron el Instituto de Estudios Canarios y la Real Academia de la Historia que había un exagerado número de detalles en el escudo, en lo que siempre hemos estado totalmente de acuerdo. Hubo disputas y antagonismos, el Ayuntamiento elevó a los altos organismos sus puntos de vista y finalmente, la corporación local dio por aprobado el escudo definitivo. Poco después, el  19 de octubre de 1992, se publicó en el B.O.C.  nº 156 la orden aprobatoria definitiva, en la que también se admitía que el escudo estuviera timbrado por una corona real en lugar de la que tenía anteriormente, que era solo ducal.

No sé los motivos que habrá tenido ahora el Ayuntamiento para dar a conocer y emplear de un modo un tanto arbitrario un sucedáneo del escudo verdadero, que se emplea algunas veces y no precisamente con la aquiescencia del vecindario o de parte de él. O sea, que a lo largo y ancho de nuestra historia hemos jugado un poco con algo que merecía mejores tratos, según mi modesto modo de  pensar.

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