Viernes Santo

“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23,46)

Cristo de Martín de Andújar | Foto: Jesús Manuel Martín Méndez

En este día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión.

En aquel entonces, la crucifixión era la ejecución más cruel y degradante que se conocía. Un ciudadano romano no podía ser crucificado. La muerte sobrevenía después de una larga agonía.

Jesús en la cruz, con un sufrimiento físico y moral muy grande, fue capaz de perdonar a los que lo ofendieron.

Las “siete palabras” de Jesús son el testamento que nos deja al morir y emprender su partida al Padre:
• Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
• En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
• Mujer ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre.
• Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
• ¡Tengo sed!
• Todo está cumplido.
• Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Desde la cruz, Jesús nos termina de dar su mensaje de amor y salvación dejándonos a su Madre y enseñándonos a perseverar hasta el final. El sacrificio de la cruz se vuelve a vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo y permanece con nosotros.

El Viernes Santo lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Celebración de la Pasión del Señor en la que se hace la adoración de la cruz.

En la procesión Magna de Garachico, salen los siguiente pasos en este orden:

1 – Cristo Predicador 13 – Ntra. Sra. De la Amargura
2 – El Depedimento 14 – Cristo Crucificado
3 – Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén 15 – Ntra. Sra. De los Dolores
4 – Santa Cena 16 – El Calvario
5 – Señor del Huerto 17 – El Despedimento
6 – Señor Preso y Lágrimas de San Pedro 18 – Las Insignias de la Pasón
7 – Señor atado a la Columna 19 – Los Santos Varones
8 – Ecce- Homo 20 – La Santa Cruz
9 – La Verónica 21 – María Magdalena
10 – Jesús Nazareno y  el Cirineo 22 – San Juan
11 – Señor de la Humildad y Paciencia 23 – Cristo Yacente
12 – Crucificado 24 – Ntra. Sra. De la Soledad

REFLEXIÓN San Juan (18,1–19,42)

Junto al drama de la muerte de Jesús, cómo no hablar hoy del caos que vive nuestra patria, caos representado en los crímenes horrendos perpetrados por los actores de la guerra,  representado también en el llanto de las viudas, en el gemido de los huérfanos lavados sus cuerpos por la sangre de los suyos.

Junto al drama de Jesús pensemos también en nuestros hermanos secuestrados que día a día puestos en las manos y en las mentes de hombres y mujeres sin escrúpulos y sin estima por la vida,  acarician el frio de la tumba.

Nuestra sociedad en caos ha sido asesinada como Jesús por unos pocos y es porque la presencia de Dios en el corazón de esas personas es ausencia y no más que lejanía; cuando el  mundo se olvidó de Dios, acaeció la muerte para el mismo, cuando los hombres y mujeres actuamos al margen de Jesús, nuestras conciencias se vuelven laxas y pasa a un último nivel la honradez y la justicia, el amor y el perdón, el diálogo y la reconciliación.

La humanidad sin Dios, es una fiera salvaje que no tiene límites excepto el de su instinto; la humanidad sin Dios, es el huracán que arrasa con los de su propia especie, la humanidad sin Dios deja de ser humana.

Hermanos y hermanas, la experiencia de este Viernes Santo nos debe llevar a pensar las realidades de muerte que nos circundan y en medio de ellas tener la capacidad de ver a Jesús resucitado; por la muerte y resurrección de Jesús, nosotros también hemos de resucitar, hemos de morir a las esclavitudes que nos oprimen, se ha de generar en nosotros un firme deseo por vivir el evangelio que nos permitirá ser hombres y mujeres nuevos que han  muerto al odio, al rencor y a la destrucción, así como a los propósitos de muerte y de violencia; resucitar con Cristo nos hace falta  para entender que en el otro también está Él.

En este Viernes Santo hagamos que junto con Cristo resuciten nuevas posibilidades de trabajo y que muera el desempleo, que en nuestro mundo se enaltezca el progreso y que muera a su vez la malsana competencia que nos vuelve cadáveres  andantes; como fruto de este Viernes Santo, el amor por la vida debe ser mayor y nuestro compromiso por instaurar en el mundo la cultura de la vida se ha de convertir en la más grande glorificación para Jesucristo Nuestro Señor.

María Santísima concédenos resucitar junto con tu Hijo Jesucristo a una vida nueva en donde brille la luz de nuevas esperanzas.

Víctor Hernández Martín

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s