D. Carlos Acosta García

Según cuenta la tradición, parece que el nombre del municipio hacer referencia a su Roque, formándose a partir de la raíz guanche “igara” -isla-, que se une a “chico”: Garachico. Situado al noroeste de la isla de Tenerife (dista de la capital Santa Cruz 62 km) tiene una extensión de 29 kilómetros cuadrados. Juan G. Martínez. Gulliveria. Diciembre 2005.
Fotografía coloreada en tarjeta postal de Garachico finales del siglo XIX, cedida por fondo de fotografías históricas de Canarias la FEDAC.
Fotografía coloreada en tarjeta postal de Garachico finales del siglo XIX, cedida por fondo de fotografías históricas de Canarias la FEDAC.

La fundación de Garachico data de 1496, fecha en la que el Adelantado Fernández de Lugo cedió amplias zonas de terreno en el lugar, a tres banqueros genoveses Cristóbal de Ponte, Viña e Interina, pueden considerarse como fundadores de la Villa de hoy, quienes prosperaron rápidamente sobre todo por el cultivo de la caña de azúcar y su exportación, junto a la de los vinos de Icod, por la excelente caleta de su puerto.

El primer templo fue la iglesia de San Pedro, que probablemente existiera antes de 1500; erigida en parroquia en 1514 por el obispo Arce. Le sigue en antigüedad, que no en importancia, la de Santa Ana, cuya edificación se inicia en 1530.
También en el siglo XVI se fundan conventos de franciscanos, dominicos y agustinos, estos últimos con colegio.
Tuvo un destacado desarrollo económico en la antigüedad dado por el trabajo en los ingenios y el movimiento del puerto, para cuya defensa se levantó un castillo. Fue la capital comercial de Tenerife, hasta que en 1706, la erupción del volcán de Las Arenas Negras o Garachico, única de las seis erupciones históricas ocurridas en la isla, destruyó gran parte de los terrenos agrícolas y su puerto, de gran importancia comercial, terminando con la prosperidad del lugar.
En 1773, elegido por los vecinos, tuvo su primer alcalde mayor.
Este bello lugar guarda en sus calles, casonas, conventos e iglesias mucha historia de ahí que cuente con un increíble patrimonio cultural y artístico que la convierte en una de las localidades más interesantes a la hora de visitar en la isla de Tenerife. Garachico ha sido declarado Bien de Interés Cultural en 1994 por el Gobierno de Canarias y está pendiente de su declaración por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. La Villa posee La Medalla de Oro de las Bellas Artes, concedida en 1980, así como otras distinciones y premios de categoría nacional.
La Villa y Puerto de Garachico fue fundada en 1499 por el genovés Cristóbal de Ponte. En seguida alcanzó notoriedad y riqueza debido en gran parte a su puerto. Prospera rápidamente y las familias más poderosas se instalan aquí y construyen fantásticas casas y mansiones. Debido a la creciente oleada de piratería se construyó en 1575 el castillo fortaleza de San Miguel.
Castillo de San Miguel. Es una fortaleza de planta cuadrada, cuya fecha de fundación debe considerarse la del 25 de Julio de 1575, cuando la Real Cédula de Felipe II autorizó al alcalde del lugar y más tarde regidor de Tenerife, Fabián Viña Negrón, a llevar a cabo los trabajos de construcción. 
La puerta de entrada muestra diferentes escudos: en la zona central, como blasón principal y de mejor talla de todo el conjunto, aparecen las armas heráldicas del emperador Carlos I de España y V de Alemania, usadas también por su hijo Felipe II.
El interior acoge ocasionalmente exposiciones de arte y presenta dos habitaciones espaciosas, cubiertas con bóvedas de medio cañón.
El conquistador Fernández de Lugo declaró a Garachico capital de Daute (nombre con el que se conoció el menceyato que los aborígenes dieron a la comarca de El Tanque, Los Silos, Buenavista y Garachico) a principios del siglo XVI. Con la erupción del volcán de Trevejo en 1706 la floreciente actividad mercantil entró en declive. El auge de los puertos de La Orotava y de Santa Cruz, hicieron que Garchico perdiese importancia como referencia portuaria y mercantil.
Pero Garachico siempre ha sido famoso por su puerto, sus casas, sus vinos dulces, sus cultivos y por lo variado de su territorio. Conventos, Iglesias y palacios… destacan el viejo castillo de San Miguel, junto a la piscina natural del Caletón, verdadera maravilla de la naturaleza. La piscina natural de El Caletón está formada por las caprichosas formas que el magma del volcán Trevejo dejó en su contacto con el agua del mar. Esta piscina natural es un lugar realmente sorprendente para el turista que puede bañarse rodeado de un entorno magnífico.
Otro punto de interés es el convento y la iglesia de San Francisco. Destacan las balconadas y el depurado trabajo de gárgolas y columnas.
La iglesia presenta una fachada elegante y austera y planta de cruz latina. La capilla mayor posee un artesonado mudéjar; en el retablo mayor podemos ver la imagen de Nuestra Señora de la Luz, una de las tallas más antiguas de Garachico, encontrada en 1525 en las costas del sur de la Isla por un pescador. Actualmente es la Casa de la Cultura y alberga la Biblioteca Municipal, el Archivo Municipal, el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de la Historia Local y sala de exposiciones.
Si queremos descansar un rato o simplemente queremos charlar con los amables vecinos de Garachico la plaza de Juan González de la Torre es nuestro lugar. El parque de la antigua Puerta de Tierra tiene como antesala la plaza de Juan González de la Torre. Este parque conserva la estructura pétrea que tenía como fin controlar a los pasajeros y mercancías que entraban y salían por el puerto. Su antigüedad se remonta a los inicios del puerto de Garachico. En los jardines existe un viejo Lagar que pertenece a la hacienda de San Juan Degollado, y se ha creado el llamado Rincón de los Poetas con un busto de Rafael Alberti.
El Convento de Santo Domingo de Guzmán se encuentra situado sobre un altozano, viniendo desde Icod de los Vinos. Sobresalen los siete balcones del segundo cuerpo, que descansan sobre ménsulas de forma bulbosa. La entrada del convento nos conduce a las instalaciones actuales, que acogen al Hospital Residencia de Ancianos. La iglesia se construyó sobre la primitiva ermita de San Sebastián y fue respetada por la erupción volcánica de 1706 debido a su situación. La capilla ha sido acondicionada como Auditorio municipal y Museo de Arte Contemporáneo.
La Iglesia de Santa Anta se corresponde a la segunda década del siglo XVIII. La fachada, de gran elegancia, combina elementos platerescos y renacentistas. En la Capilla Mayor se exponen: un magnífico crucificado de Martín de Andújar que representan a San Joaquín y a Santa Ana. En la parte superior del retablo del Cristo de la Misericordia aparecen tres pinturas del siglo XVII atribuidas a Murillo. Destacan además el retablo de la Capilla del Santísimo con una imagen de San Francisco, de principios del XVII; la Pila Bautismal perteneciente al barroco, del siglo XVII, y una custodia procesional del siglo XVI procedente del convento de Santa Clara.
Este es un pequeño resumen de otros monumentos que no debemos perdernos en Garachico: Convento de las Concepcionistas. Tiene un monumental retablo barroco de la primera mitad del siglo XVIII, en cuya hornacina central destaca la imagen de la Concepción (siglo XIX).
También tiene una talla de San Diego de Alcalá, obra andaluza del siglo XVII. Convento de Santo Domingo. Corresponde a la primera mitad del siglo XVII y en su fachada se pueden ver originales elementos platerescos. Su iglesia sirvió como cementerio en el pasado. Iglesia de San Pedro. Edificada a finales del siglo XV, conserva una talla de La Concepción (escuela flamenca del siglo XVII) y una magnífica lámpara de plata. Ermita de San Roque. Data de finales del XVI y reedificada en el XVIII, tiene una talla de Las Mercedes del siglo XVIII. Asilo de ancianos. Ubicado en la plaza de Santo Domingo. Fue un convento dominico y tiene una imagen de Santo Domingo de Guzmán.
Garachico es la joya de la isla. ¿Por qué? Hay muchas y variadas razones. Aparte de ser un increíble compendio de monumentos, religiosos y civiles, y tradiciones (como la romería de San Roque), sus gentes son hospitalarias y nos abren sus puertas con los brazos abiertos. Disfrutaremos de la tranquilidad, paz y sosiego que se respira en toda la comarca. Podemos refrescarnos en un entorno sin igual: las piscinas naturales del Caletón. Si nos gusta la pesca disponemos de sitios adecuados como La Puntilla, La Gaviota, La Crucita, El Jurado… ¿no les apetece todavía visitar este hermoso lugar? Ustedes se lo pierden.
La reciente adjudicación por parte del Gobierno de Canarias de la obra del nuevo puerto de Garachico, presupuestado en unos 40 millones de euros, marca un hito en la historia de un pueblo que espera recuperar su muelle desde el 5 de mayo de 1706, fecha en que una erupción volcánica sepultó gran parte del puerto natural que le había dado riqueza y esplendor. A continuación, EL DÍA repasa, con la ayuda de la hemeroteca, el ex alcalde Lorenzo Dorta y el historiador Carlos Acosta, algunas de las fechas clave en la historia del puerto garachiquense. Desde sus días de gloria y decadencia hasta los tres siglos y dos años de lucha y espera por recuperar el acceso al mar. De Garachico escribió hace décadas el gran periodista Leoncio Rodríguez unas palabras aún en plena vigencia: “Es la Pompeya de Tenerife, gloriosa en su adversidad, resignada en su destino”.
1540.- El puerto de Garachico funciona ya a pleno rendimiento, disputándose con el puerto de Santa Cruz la primacía en la Isla.
1552.- El ingeniero de origen italiano Leonardo Torriani plantea, sin éxito, la creación de dos pequeños muelles para proteger mejor el puerto natural.
1556.- Las disputas entre los partidarios de los puertos de Garachico y Santa Cruz se hacen cada vez más patentes. En contra del muelle norteño está su lejanía y la fuerza del mar; a favor, las mayores facilidades para controlar el trasiego de mercancías, reconocidas por el propio Cabildo, y su mejor capacidad de defensa ante ataques de piratas, narra Carlos Acosta.
1582.- Una gran epidemia en la zona de Santa Cruz inclina la balanza en beneficio de Garachico, que se convierte en el puerto principal de Tenerife. Una hegemonía que, según Acosta, habría arrancado probablemente ya desde 1580, “según testimonios de toda índole y procedencia, así como algunas cifras de aduanas”. En aquella época era tal el movimiento de personas y mercancías que aquel puerto de una población de apenas 300 vecinos llegó a compararse con una lonja de Sevilla. Acosta subraya que a Garachico llegaban barcos de Yucatán (México), Angola, Inglaterra, Flandes o Portugal que descargaban especias, esclavos, paños de Inglaterra, telas de Francia, productos manufacturados y obras de arte flamencas, mientras que se llevaban azúcar, vino y cereales.
1601.- Un barco infectado con la peste atraca en Garachico y propaga la enfermedad por toda la comarca. Sus efectos se notaron hasta 1606.
1607.- Una Real Cédula del día 12 de diciembre autoriza al alcalde a intervenir en juicios civiles por una cuantía de hasta 100 ducados. Este poder fue solicitado por la gran actividad comercial del puerto y la necesidad de intervenir en casos de problemas de negocios, según narra Carlos Acosta en su libro “Garachico: un puerto enfrentado a un volcán”, una de las principales fuentes de este reportaje.
1630.- Comienza una década de retroceso poblacional y de descenso de la actividad portuaria.
1645.- El día 11 de diciembre se produce el llamado “Diluvio de San Lázaro”, una riada que mató a un centenar de personas, destruyó 80 casas y dañó el puerto, donde se perdieron 14 embarcaciones por la avenida de tierras, piedras, agua y lodo. Acosta cita crónicas que cifran las pérdidas por este desastre en unos 300.000 ducados
1706.- El 5 de mayo de 1706 la erupción del volcán de Trevejo destruye parte de la Villa y de su valioso puerto natural. Crónicas de la época dejan clara la magnitud del desastre: “El espacio del puerto que quedó lleno de lava tenía más de 400 varas de ancho y 360 de largo, quedando sólo uno incómodo de 140 varas por lo más ancho, cuando antes tenía más de 500 brazas. Y su boca de entrada, que antes tenía más de 300 brazas, en el día sólo tiene 80″. Ese mismo año, cuando se enfrían los rescoldos de la erupción, comienzan unos tímidos trabajos de recuperación, lastrados por los escasos recursos existentes para paliar un daño tan grande. Acosta narra que el comandante general Francisco José de Emparán trató de convencer a los vecinos de la necesidad y posibilidad de desescombrar la bahía para recuperar las operaciones comerciales. Era imposible.
1741.- El 4 de abril se produce en el Cabildo de la Isla una reunión a la que asiste el representante de Garachico, Lázaro Álvarez de Abreu, quien consigue que se inviertan algunas cantidades en los intentos de desescombro de la bahía. Acosta señala que siempre ocurría lo mismo: “La desproporción entre las cantidades invertidas y la ambición de los proyectos era evidente”.
1820.- El puerto se mejora y se habilita para el tráfico local.
1878.- “Vuelven a ejecutarse obras de cierta entidad en el puerto de Garachico, aunque insuficientes, como ocurrió en todas las ocasiones anteriores”, indica Acosta.
1926.- Las publicaciones de la época se ilustraban con anuncios como el de los vapores “Sancho II”, “Santa Úrsula” y “Bure”, de Álvaro Rodríguez López, que ofrecían un servicio fijo semanal desde Garachico hasta Las Palmas, La Gomera y La Palma.
1930.- El puerto de Garachico mantenía una notable actividad, a pesar de las dificultades. “En tiempos de guerras y escasez, incluida la posguerra de los años 40 del siglo XX, el puerto pareció revivir y se empeñó en mostrarnos los velámenes y las chimeneas humeantes de las embarcaciones”, recuerda Carlos Acosta. En esa fecha llegan buenas noticias para desde Madrid: habrá apoyo para intentar recuperar el puerto según un proyecto redactado por José Ochoa y Benjumea, director del puerto de Santa Cruz, que contaba con el visto bueno del Gobierno central. “La Tarde” publicaba ese año varios datos sobre la actividad portuaria garachiquense: 31.638 bultos de exportación; 53.824 toneladas de importación, y 56 pasajeros, 35 embarcados y 21 desembarcados. En diciembre, según publica “La Tarde”, operaron en el puerto 59 buques.
1931.- En enero comienzan las obras de reforma del puerto de Garachico, que mejoran el muelle viejo, animan el ambiente portuario, pero no logran recuperar el viejo esplendor perdido.
1948.- El carpintero de ribera Manuel Santana construye el barco Santa Ana, “el último que se crea en el astillero de la Villa y Puerto”, según Acosta.
1951.- El gran pescante de hierro que facilitaba las labores de carga y descarga en el muelle de Garachico es destruido por un temporal. Sólo se conserva su base de cemento, junto al empaquetado. Se mantiene una mínima actividad.

2 comentarios sobre “D. Carlos Acosta García

  1. Felicito a D. Carlos A costa , por su gran labor en darnos un gran trabajo en la divulgación de nuestra historia …..

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