El rescate de los galeones

Mapa de la Bahía de Garachico año 1630

En el siglo XVII una serie de desgracias sepultó decenas de embarcaciones que se encontraban en el puerto de la ciudad de Garachico.
Más de tres siglos después un descubrimiento fortuito lleva a varios vecinos de la localidad a emprender una búsqueda de un supuesto tesoro.
A partir de la narración de los hechos por José Velázquez Méndez, cronista oficial de la Villa de Garachico, Vicente Benítez nos confecciona un documento que nos ilustra este espisodio histórico:

Los antecedentes de esta corta pero interesante historia me los suministró José Velázquez Méndez, cronista oficial de la Villa de Garachico, Tenerife, al que agradezco sinceramente toda la información que me ha dado.

Garachico, diluvio de San Dámaso. El 11-12-1645 sobrevino como en Tesalia, no lloviendo en el pueblo sino en las montañas, donde se había formado una terrible balsa de agua que rompió de repente y cayó sobre el lugar que yace al pie. Perecieron más de cien almas. Quedaron arrasadas ochenta casas en el barrio de los Reyes. Se cegó el puerto con la infinita piedra y guijo que arrastró el aluvión. Retiró el mar un largo trecho y mandó a pique más de cuarenta embarcaciones. Las pérdidas de las haciendas se consideraron en más de 300 mil ducados. En tal zozobra, acaso se hubiera sepultado todo Garachico debajo de sus propias ruinas, a no ser la singular actividad de su alcalde mayor, el capitán Sebastián de Peraleda, quien pasaba las noches enteras a la inclemencia con sus trabajadores, hasta que logró heroicamente divertir el barranco que amenazaba una completa desolación. Libro 14 de Acuerdos, oficio 2o fo 160. AMLL. (VER: Viera y Clavijo XIV- 16 p. 210- 1971. TAMBIÉN: Rumeu de ARMAS “Piraterías y Ataques Navales “Tomo III 1a parte, p. 438.

Garachico, aluvión. Darias y Padrón al hablar del aluvión de Garachico menciona al capitán Sebastián de Perelada Y VALLE en 10-02-1648- Pag. 30, no 2a parte del libro mecanografiado que está en la biblioteca de la Universidad de La Laguna.

Garachico, galeones con oro. Accidente en la búsqueda del oro de los galeones fueron entullados por el aluvión de Garachico.

El periódico EL DÍA de 18 de septiembre de 1946 afirma: “En las últimas horas de la tarde de ayer, don Domingo Miranda y Miranda, propietario de la librería y papelería “Casa del Libro” en la calle Cruz Verde, conocido por sus actividades en explotación de Galerías de agua, sufrió un accidente en lo más profundo del pozo, acompañado de un joven que tenía a su cargo la dirección de las obras. Al reaccionar decidió volver a la superficie porque no se encontraba bien, y cuando ya en el tablón del montacargas llegan al brocal del pozo, don Domingo Miranda fue víctima de una crisis convulsiva, frecuentes en él. Su acompañante trató de sujetarlo pero los dos tienen la desgracia de caer al fondo desde gran altura. Don Domingo Miranda sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le produjo la muerte instantánea y la otra víctima sufrió la fractura de dos piernas y otras lesiones de menor importancia. Pertenecía don Domingo a una familia de gran arraigo en Canarias, su viuda lo es doña Luisa Borges Salas”. El periódico La Tarde no incluyó ninguna reseña del suceso.

Según la información aportada por el cronista oficial: “En el archivo municipal de Garachico, documentación judicial, legajo no 50 se encuentra: Un sello cuadrado que dice:

REGISTRO al no 169, 15 de 0ctubre de 1946. Villa y Puerto de Garachico. Continúa después de citar otros temas…los datos concernientes a la fecha de nacimiento de Domingo Miranda y Miranda, no los consigno en la partida por desconocerse los mismos, debido a que dicho fallecido era natural de Santa Cruz de Tenerife. Firmado: el Juez Comarcal sustituto. (los datos eran relaciones que se mandaban de los fallecidos en el municipio durante cada mes)”

Mapa de Garachico, LaRiviere 1741

Posteriormente al aluvión de San Dámaso, la erupción del volcán en mayo de 1706 sobresepultó y cubrió los restos previamente enterrados en 1645. De acuerdo con esas fuentes, tomando como ciertos los hechos y considerando que en el momento del aluvión más de cuarenta embarcaciones quedaron sepultadas, comienza esta breve historia de esa búsqueda de los “galeones”.
Según refieren testimonios de la época que recogieron parcialmente la prensa escrita, en 1946 se reunieron varias personas: Daniel Dorta, empresario, Vicente Sánchez Araña del Museo de Ansite, experto investigador de la historia y cultura canaria, el ingeniero de origen vasco, José Arrate, que trajo unos documentos de archivo (?), Domingo Miranda, empresario, acompañado de otra persona Vicente Álvarez Henríquez (Tito) y Jerónimo Peckler, Radiestesista. El propósito no oficial del trabajo era perforar un pozo en las lavas del volcán en Garachico, atravesando toda una capa de materiales volcánicos y los materiales arrastrados por el aluvión, con el convencimiento de que podían llegar a los barcos y los cargamentos que se perdieron con el aluvión de San Damaso en el año 1645.

Recogiendo la opinión del cronista oficial: “De ser cierto lo de los galeones de oro enterrados (yo siempre he pensado que en cualquier navío sepultado debe de haber monedas que pertenecieron al pasaje o maestre, o bien que por poco que fuese, podría proceder del transporte de los giros que algunos emigrantes hacían a sus familias de cualquier lugar de Canarias o Península).pues yo no creo en ellos y menos que uno de estos galeones tuviese por nombre el tan poético de MARÍA GALANTE, como han dejado entrever algunos literatos, no historiadores, que ni siquiera han dado una CITA o Archivo para corroborarlo. Pero podría ser¡¡¡, Los galeones estarían enterrados a partir de 1645, que los sepultaría el aluvión de San Dámaso, el 11 de diciembre, si mal no recuerdo. NUNCA EL VOLCÁN. Porque el volcán, se oyó venir; los barcos salieron; las gentes se marcharon y no hubo ninguna víctima humana y si bien pérdidas materiales de aquello que estaba bien agarrado (edificios, caminos, canales y altares fijos de iglesias y ermitas) porque lo que pudieron desmontar, se lo llevaron en mulas y carretas por tierra o en barco por mar, incluido el trigo y cebada de los graneros.
El aluvión Sí que los cogió por sorpresa, Nadie pensaba que dos semanas continuas de más o menos débiles lluvias en los altos (Comarca de La Culata), reblandeciese tanto y tanto la tierra que el agua llegaría a la piedra firme de las montañas y resbalase TODO (árboles, casas, tierras, piedras, animales y personas) y cayese sobre el pueblo y puerto de Garachico sepultándolo en su mayor parte. Barrió este aluvión unas 80 casas que estaban en las laderas y causó la muerte a más de cien personas e hizo zozobrar cuarenta bajeles (algunos historiadores dicen que entre embarcaciones mayores y menores, fueron ochenta) de los que estaban anclados en el puerto y, NO LES DIO TIEMPO DE HACERSE A LA MAR. (Dentro de la bahía no había nadie que soplase las velas de los navíos, única fuerza conocida en esas fechas, aparte del remo).”

Efectivamente la historia de los acontecimientos fue aproximadamente de esa manera, el pozo se realizó, pero hubo un accidente y no fue terminado y acabo siendo abandonado. El pozo está situado junto a la carretera que continúa desde Garachico hacia Buenavista y los Silos, a unos 500 metros del muelle viejo, y el lugar se ha mantenido aislado, rodeado de un pequeño muro, de unos 4 por 4 metros. El pozo tenía una anchura suficiente para bajar el cubo de la cabria con dos personas y se calcula que tenia entre 12 y 20 metros de profundidad, lo suficiente para llegar al lecho marino de la bahía de Garachico donde estaban fondeados los barcos o navíos, teniendo en cuenta el calado necesario para el fondeo. Según algunos testigos de la época, llevaban un detector de metales al pozo y encontraron algunos objetos metálicos. De hecho, algunos aseguran incluso que sacaron objetos de oro y plata. Según algunas fuentes orales actuales el pozo se selló y se ha mantenido allí a la vista como testimonio de una desgraciada aventura.

Siguiendo con la opinión del cronista oficial: “Pues bien, un grupo de tres personas formaron una sociedad en comandita para oficialmente perforar un pozo para elevar agua y, según testigos de la época, hallaron oro y plata y “un día subían muy contentos -dicen los testigos de la época- con todo lo que habían hallado y el que estaba en la “cabra” o elevador, soltó la manivela, no puso el seguro y el medio barril bajó los doce metros de altura de un golpe y ¡¡¡Hubo una desgracia!!!, que paralizó todas las faenas de extracción.”

En esta foto se señala la ubicación del pozo

Tomando algunos de los planos disponibles siguientes, hacemos un análisis comparativo:

– Mapa Garachico Archivo Histórico Militar Segovia, 1630
– Leonardo Torriani, 1588
– Antonio LaRiviere, 1741
– Juan Núñez de la Peña posterior a 1706, en el que se sitúa el barrio de los Reyes destruido por el aluvión de San Dámaso

Tomemos como referencia el mapa que está en el centro de la bahía (L): A) Castillo fortaleza de San Miguel con sus siete cañones en sus almenas. D y P) Terraplenes al pie del castillo, construidos y artillados en 1602 por el capitán General don Juan Manuel Gudiel. E) La llamada “Puerta de Tierra o de la Marina”, que cerraba, desde dentro, la parte comercial del puerto, que contenía, entre otras dependencias: Carnicería, estanco del vino y Jabón y una casa de Mancebía con 10 habitáculos y una atarjea con agua que discurría por entre ellos, para la higiene. (De esta puerta existe su marco de cantería) Hacia el sur de la puerta de Tierra, está el Risco de la Pitera y sobre él, el barrio de los Reyes. Ese grupito de casas a las que se accede por una escalinata, hoy vereda, que existe en la actualidad, Más al sur (por arriba) las casas de las laderas, donde más gentes murieron Dos barrancos caían verticales sobre el puerto (véase el mapa), que iban a dar enfrente de donde está anclado el barco (L).

Museo Fortaleza de Ansite, Gran Canaria. Colección Fundación Vicente Sánchez Araña. En el Museo de la Fortaleza de Ansite, podemos encontrar una pequeña pero interesante máquina para perforar pozos y hacer estudios hidrogeológicos que se utilizó en la aventura del pozo de Garachico en 1946.

El barranco de la izquierda pasaba junto al barrio de los Reyes y desembocaba cerca, como se ve, de los dos barquitos que están atados. El otro barranco, el HONDO DE SAN PEDRO, antiguamente llamado de los TILES o TILOS, atravesaba el camino (ÚNICO camino) que iba de Garachico a San Pedro de Daute (donde están la iglesia y el molino de viento). Pues bien, entre la desembocadura de este barranco Hondo y la Proa del barco anclado en la bahía, se supone estaban anclados los galeones que fueron sepultados por el aluvión, enfrente de las tenerías que allí estaban. El mapa se hizo para mostrarlo en un pleito entablado a causa o por causa de disputarse dos familias la alcaidía del castillo de San Miguel.

Comparando los distintos mapas citados el pozo se ejecutó en una zona afectada por el aluvión de 1645, en el extremo opuesto de la bahía del puerto de Garachico que resultó completamente afectada por las erupciones volcánicas de 1706. De tal manera que precisamente se buscó en la zona menos afectada por las lenguas de material volcánico que descendiendo por las laderas de Garachico alcanzaron y rodearon San Pedro de Daute.

Conclusión y agradecimientos
El objetivo de este artículo ha sido rescatar de la memoria oral y casi del olvido, una pequeña historia que sucedió en un pequeño rincón de las islas Canarias, que en otro tiempo fue un puerto de primera importancia. Como primera aproximación presentamos algunos datos y documentos que apoyan esta historia que en un futuro esperamos que tenga continuidad en la investigación del patrimonio cultural subacuatico de Canarias. Según las fuentes orales consultadas, y a la vista de los mapas consultados, y siempre tomando las cautelas necesarias de un trabajo parcial e inacabado, el lugar elegido para la ubicación del pozo parece haber acertado para localizar los pecios del aluvión de San Dámaso.
Este trabajo ha sido posible gracias a la inestimable ayuda de José Velazquez Méndez, cronista oficial de la Villa de Garachico, Lorenzo Dorta García, ex alcalde de la Villa de Garachico, Carlos Acosta García, cronista oficial de la Villa de Garachico y Juan Vicente Sánchez, hijo de Vicente Sánchez Araña.

Vicente Benítez Cabrera: Licenciado en Ciencias del Mar. Licenciado en Historia.

Fuente

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